
> niños dowayos
En las sociedades orales, los mensajes lingüísticos se recibían siempre en el tiempo y en el lugar en que eran emitidos. Emisores y receptores compartían idéntica situación y, la mayoría de las veces, un universo parecido de significación. Los actores de la comunicación evolucionaban en el mismo baño semántico, en el mismo contexto, en el mismo flujo vivo de interacciones.
Se trata de un proceso automático, en el que cada mensaje es único e infinitamente deformable, y que favorece la aparición de mitos y leyendas, pero no el conocimiento histórico. Cuando realiza su trabajo de campo con la tribu de los dowayos, en Camerún, el antropólogo Nigel Barley descubre cómo para estas sociedades orales cualquier conocimiento que no proceda de la experiencia directa o de la transmisión oral es imposible de entender:
<[…] despertó una gran curiosidad en los dowayos, que no llegaron a comprender jamás sus principios lógicos y me preguntaban dónde se encontraban aldeas en las que yo no había estado nunca. Si les contestaba, seguidamente me preguntaban el nombre de las personas que vivían allí; no llegaron a entender nunca por qué podía responderles a lo primero pero no a lo segundo. >
Barley, Nigel. 1989. “El Antropólogo Inocente”. Editorial Anagrama. 2002. p. 71




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