El Espejo es un mecanismo de duplicación lineal y unívoco, podríamos decir que es el perfecto mecanismo automático. Lo intrigante en el caso de Alicia y su paso al otro lado es precisamente que el espejo deja de funcionar de modo automático: al otro lado hay otra cosa…
En los palacios del barroco y el rococó se colocan espejos enfrentados en lugar de los viejos “trompe l’œil”. Lo que antes eran ventanas pintadas que se abrían a paisajes idealizados se sustituye por otro tipo de ventana virtual que multiplica la estancia hasta el infinito. Se logra una extraña sensación de “interioridad exterior”. Utilizado de este modo el espejo es robótico.
En la misma línea Yayoi Kusama utiliza espejos y láminas de agua en muchas de sus instalaciones creando infinitos en los tres ejes y ejectos de paralaje.
Yayoi Kusama, Spaced out
Yayoi Kusama, instalación para el exposición Berlín-Tokio, NationalGalerie









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