Si hubiera que elegir un modelo de edificio como el objeto de deseo compartido por más personas, al menos en la esfera occidental, ese sería probablemente un cottage vagamente rural, situado en un paisaje idílico. Aquí tenéis dos reinterpretaciones diferentes de esta tipología, de lo que podríamos llamar “una casita suiza”:

En primer lugar la Casa Rudin de H&dM, en la que no es difícil rastrear la influencia del discurso sobre la tipología arquitectónica de Aldo Rossi (no por casualidad fue uno de los personajes que más influenciaron a Jaques Herzog y Pierre deMeuron en su juventud). La imagen de este pequeño edificio responde al prototipo icónico y, hasta cierto punto, naif, de lo que cualquiera entiende por una casa. Quizá lo más valioso como aportación arquitectónica sea la plataforma que hace levitar la casa sobre un espacio común cubierto y exterior, y que sólo es perceptible desde uno de sus lados. Desde el otro, y a cierta distancia, vemos una sencilla casita sobre una pradera de flores.

En segundo lugar los búnkeres suizos que ha estado documentando durante años el fotógrafo Leo Fabrizio: reproducciones exactas de los capítulos más habituales del paisaje y la imaginería suiza que contienen en su interior armas, munición, refugios nucleares y otros artefactos bélicos. Los más interesantes son los que simulan ser inocentes cottages, con puertas de madera, cortinas pintadas en los ventanas ciegas, plantas trepadoras en las fachadas, y otros gadgets cotidianos de la vida suburbana.
La transformación de H&dM sobre el modelo del cottage, a pesar de tener una cierta radicalidad en su propuesta simuladora, se queda en un plano estrictamente arquitectónico. La representación icónica del volumen del cottage se limita al uso de la herramienta favorita del arquitecto moderno para procesar formas y contenidos complejos: la abstracción.
Sin embargo la representación hiperrealista de los búnkeres, cuyo objeto es la simulación a escala de satélite, entra de lleno en aspectos contingentes, en absoluto definitorios de este tipo arquitectónico, pero que se implementan mediante el diseño formal y espacial de la cáscara de los búnkeres, y abriendo por lo tanto vías nuevas y extrañas, pero sin duda convergentes con lo arquitectónico.






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