Cuando vivía en Alcalá de Guadaíra, estábamos en un tercer piso sin ascensor con una gran ventana a una calle muy poco transitada, y con una vista estupenda a un valle de casas y pisos. En ocasiones, esta ventana que tenía un vidrio muy delgadito, entraba en resonancia hasta alcanzar tal grado de vibración, que hacía temer por su integridad. Si me levantaba para comprobar qué camión había producido semejante efecto, no veía nada. Claro, el sonido viene de la calle de arriba -me decía-, pues sí lograba reconocer la estela de un rugir de motor.
Alguna frecuencia de sonido determinada, debía establecer esa relación con mi salón, y la luna de vidrio en cuestión. Era un hilo sonoro que nos conectaba físicamente, a pesar de estar físicamente alejados. Ésta es una reverberación acústica, pero creo que el fenómeno puede ser identificado en otras circunstancias.
Reverberación. Pancarta publicitaria del nuevo Fiat 500. Alonso Martínez, Madrid, marzo 2008.
Me interesan estos vínculos de no adyacencia, sus casos, y sus técnicas asociadas.
Reverberación. Estudio del pintor De Kooning en Spring Long Island (1972)
Una relación geométrica tan primitiva como la simetría, me hizo recordar esta foto. Una sola mecedora al fondo, hubiera supuesto un objeto más añadido al montón de cacharros circundantes, pero su hermana simétrica (quién sabe si de manera fortuita) sitúa a las dos en un balcón desde donde ver del resto de la sala.













(4.54 out of 5)
(4.2 out of 5)


